miércoles, 1 de febrero de 2012

Me pareció haber visto un lindo gatito.


No se cuándo ni cuál fue el primero pero le verdad es que en los alrededores del Hospital Nacional de Parapléjicos hay una fauna que incluye cientos y cientos de gatos.

La que nos enamoró a los dos 


Dicen que todo comenzó cuando alguien dejó abandonado alguno y que el personal del hospital comenzó a darle de comer sobras. El gato llamó a su pareja. Ésta a sus crías que a su vez ya se asentaron y trajeron a otros gatos. Otros abandonos y así comenzó a crecer la población gatuna.

Cuando salíamos al barcito de afuera o bien cuando íbamos al embarcadero, Clau no dejaba pasar la oportunidad de darles de comer pienso (comida industrial para animales) que traía de casa.

Era increíble como los gatos más sociables se acercaban a Clau apenas la veían. Sabían que algo traía para ellos. Lo mismo pasaba con otras personas que traían alimentos para ellos. Eran tan amigables algunos que hasta les poníamos nombres. Y hasta discutíamos con los empleados del bar porque al mismo gato le poníamos distintos nombres.


Los patos y gansos que también tienen su casa en las cercanías del hospital conviven sin ningún problema con las decenas de gatos que aprovechan a la gente que pesca en el embarcadero y les regala los peces para regocijo de los felinos. Algunos dan miedo de tan grande y gordos que están.

Las autoridades y médicos en general sostenían que no era bueno que la gente alimentara y se acercara a los animales debido a la posibilidad de contagio de enfermedades. La verdad es que los mininos estaban llenos de heridas infringidas por ellos mismos y derivaban en infecciones. Estas generaban una baja de defensas que hacían que adquirieran más enfermedades.

Nosotros intentábamos no tocarlos e instruíamos a los demás a no hacerlo. Pero en algunos casos era imposible. Había algunos muy caraduras y tan acostumbrados a la gente que inclusive subían a mesas y sillas para que pudiésemos darles un poco de cariño además de la comida.

Vimos en una oportunidad como algunos estaban con la pancita rasurada y cubierta con una venda. Nos dijeron que veterinarios del ayuntamiento venían para castrar a las hembras. Les dejaban un corte en la orejita para saber que habían sido intervenidas.

No quería dejar de incluirlos en un post. Ellos también fueron parte de mi rehabilitación. Me dieron su compañía, afecto e hicieron sentir momentos felices a Clau. A ellos mi cariñoso recuerdo.

4 comentarios:

MªÁngeles dijo...

Te me has adelantado, Horacio, pues pensaba hacer yo una entrada en mi Blog debido, como bien dices, a la función que cumplen los gatos en el H.N.P. en la rehabilitación de los pacientes y en lo que el apoyo y compañía a familiares se refiere.
Para vosotros o, más bien para Clau, tienen un valor especial.
Ahora no se ven como cuando tú estabas y con esas fotos tan lindas que tomaste debido al frío pues pasan mucho tiempo bajo los coches o dentro de las conducciones de la calefacción o demás.

MANDALAYC dijo...

A mi personalmente no me gustaban nada los gatitos.
Pero a mi Adrián(mi hijo),le encantaban.Ha pasado momentos muy buenos,conocio a otros niños y con ellos y los gatitos jugaban.
Pensandolo ahora,es maravilloso ver como mi propio hijo con sus amiguitos corrian sin parar,por todo el jardín detrás de los gatitos.
En el momento no me gustaba,pues había personas que me decían Adrián esta tocando los gatos.Yo me ponia furiosa, a Adrián le habíamos dicho muchas veces que no los tocara,y Adrián no podía resistir acariciarlos.
Hubo una gata que tuvo una camada.
Llego el momento que hasta yo me fijaba en aquellos cachorrillos.
Adrián y los amigos,era por demás,estaban todo el día encima de los cachorrillos.
Un día estaba mamá gata dando de mamar a los gatitos,todos los niños y Adrián rodeaban la maravillosa escena y a mi me salió decirles-pero,si este momento es muy intimo para una madre y sus cachorrillos,dejarles tranquilos.
Casi sin darme cuenta estaba protegiendoles.
Solo por ver y saber que a mi hijo y a mucha gente los gatitos les ha hecho felices me siento contenta.

sexshop dijo...

Pobres gatitos deberían de castrarlos, y ademas tendrian que hacer una campaña de adopcion para dispersarlos del lugar, si bien es lindo tener el cariño de esas preciosas mascotas, no es muy igienico que digamos.

horacio novello dijo...

La verdad que no es muy higiénico. Pero algunos decían que por lo menos no había más roedores y palomas que son portadores de muchas enfermedades.

Pero también me consta que en los últimos tiempos (lo que no sé es si un servicio público o algún ente privado) estaban castrando a las hembritas.