sábado, 3 de diciembre de 2011

4 de abril


La mañana empezaba fresquita y decidí irme con la camisa que tanto me gustaba y con la campera de jean negro. Me acuerdo mucho de ese abrigo porque fue la primera vez que me compraba una campera de jean.
Todo fue normal, como esperábamos. La reunión, inusualmente, tardó un poco menos. Llegaría a tiempo para comer en casa.

Después de acercarme hasta el coche en la gasolinera de Cazalegas, me dispuse rumbo a Madrigal. Ese día y a pesar de ser lunes, me sentía bastante cansado. En esa época era bastante normal sentirme así. Aunque durmiese bien, me sentía cansado.

Lo siguiente que recuerdo es haber estar metido en un remolino de polvo y tierra con la inusual presencia del airbag frente a mis ojos. Mirá vos, ya me estaba preguntando si funcionarían y aquí estaban!.
Alguien me preguntó si podía salir y creo haberle respondido que no. Que no sentía las piernas. Estaba tranquilo y me quedé así, recostado boca arriba.

Ya estaba oscuro y desde la distancia reconocí la voz de Jonatan dándome ánimos. Levanté el pulgar para agradecerle.

Algunas voces femeninas que hablaban despreocupadamente me despertaron. Dije algo para que supieran que estaba bien, pero no recuerdo qué. El movimiento, las luces, la camilla, los aparatitos hacían innecesaria cualquier pregunta. Estaba en una ambulancia.

No tenía dolores (nunca los tuve). Sabía que algo había pasado pero estaba en calma, con tranquilidad, en paz. No movía las piernas pero tampoco tenía ganas ni necesidad de hacerlo. Suponía que estaba sedado.

Tac – tac – tac. Tuc – tuc – tuc!. El ruido me despertó y me ubicó. Nunca lo había pasado pero estaba seguro que ese túnel era el del aparato de resonancia magnética y no el de la famosa luz al final.

Después lo vi. Estaba parado a los pies de mi cama. Era un hombre relativamente joven con pelo y barba marrones. Era Dios entonces!? Habló directamente y sin medias tintas. Dijo que tenía una lesión: “… y no va a volver caminar”.  Y es irreversible? , pregunté con la seguridad ya de saber que se trataba de un médico. La contestación fue muy segura y no dejó lugar a duda y esperanza alguna.

Ahí estaba Luis de un lado. Pero fue el otro el que atrajo mi absoluta atención. Los ojos azules más bonitos que jamás había visto en mi vida y que ya me habían cautivado en su momento. Agradecí muchísimo que estuviesen ahí. Estaban llorosos pero llenos de amor.

Esto es lo que recuerdo del accidente.

Después supe más detalles. Que me quedé dormido. Que me fui de la carretera, golpeé un cartel y di tres vueltas de campana frontales. Que el coche quedó para chatarra. Que quien me ayudó en los primeros momentos era amigo de Alejandro y fue él quien me vió dar las volteretas  y llamó a la asistencia. Que me quebré alguna costilla y más detalles que acepto como parte de la historia.

No sé muy bien por qué pero estoy agradecido que todo haya ocurrido así y no de otra manera.  

4 comentarios:

Elina dijo...

No somos conscientes muchas veces de lo mucho que nos puede cambiar la vida en un instante, no ? Tu fuerza, tu valor y tu voluntad de superación hacen que cada día valga la pena seguir luchando. Quizás sea una ingenua, pero yo no me quedaría con la absoluta seguridad que no hay vuelta atrás... creo que nadie te lo puede asegurar 100%. Soy realista, pero también he visto y comprobado que a veces los "milagros" ocurren. Te lo dije por teléfono y te lo repito: no tengo dudas que vas a seguir haciendo las cosas que te gustan, quizás de otra manera, a otro ritmo, pero no te vas a ver impedido de seguir disfrutando de la vida como te merecés !!! Te mando muchos cariños y espero verte algún día...

horacio novello dijo...

Eli, yo soy el primero que quiero disfrutar de la vida y te prometo que lo voy a hacer. El médico fue sabio y me ayudó mostrándome la dirección para donde apuntar. Estoy en ese camino.

Gracias por tu onda. Siempre es excelente y lo aprecio.

Ahora no me queda duda que algún día cercano nos vamos a tomar unos matecitos los cuatro.

Te quiero mucho.

Beatriz dijo...

Horace,me tomo el atrevimiento de decirte algo que descubrí hace poco y me da muy buen resultado.Se trata de "armonizar con el universo", es una frase que no sé ni entiendo muy bien que significa, pero me la digo a menudo y te puedo jurar que me siento tan bien que desde que empecé a hacerlo desaparecieron hasta los dolores fisicos que sufro desde que tuve la hernia de disco.No se puede creer la fuerza de armonizarse con el universo y me doy cuenta que vos lo estas haciendo y muy bien.Un abrazo para los dos y que disfrutes de la vida en armonia.

Elina dijo...

Estaba buscando el botón de "ME GUSTA" para poner en tu comentario. Yo también te quiero mucho y te mando (a mi manera) toda la buena onda y afecto que me es posible enviarte ! (Espero que la recibas)